jueves, 26 de junio de 2014

"LA RESPONSABILIDAD SOCIAL Y EL COMPROMISO SOCIAL"


1. Por qué los seres humanos debemos desarrollar la responsabilidad y compromiso social con los que menos tienen? Explica
2. Da un ejemplo de como puedes aplicar la responsabilidad y compromiso social con las personas que necesitan ayuda en nuestra sociedad.


sábado, 21 de junio de 2014

"LA JUSTICIA"


¿Qué mensaje nos da lo visto en el vídeo? Explica.

El VALOR DE LA JUSTICIA

Una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o le pertenece.
Justicia es la posibilidad de construir el bien y la capacidad de reconocerlo.
Injusto es aquello que nos ofende moralmente, que atenta contra nuestra idea del bien. Podríamos pensar que lo justo es aplicar a todos las mismas normas y los mismos castigos en caso de que no se cumpla con lo esperado; pero esto, aunque ordenado, realmente no garantizaría que fuera justo.
La justicia, sin embargo, se localiza cuando las acciones de la persona se mantengan dentro de lo que una sociedad considera justo. Por ejemplo, las acciones contrarias al orden social de las personas mayores, no son valoradas de la misma forma que las conductas de los menores infractores. Por otro lado quienes sufren alguna discapacidad necesitan que acerquemos a ellos la posibilidad de actuar, para poder acudir a una escuela, a un trabajo, etc., y sería injusto considerarlos con igual rigor que quien tiene a la mano todas las posibilidades de actuar por contar con todos los recursos necesarios o de sobra.
El ser humano necesita comprender la justicia dentro de sus posibilidades intelectuales, aunque sabe que la aspiración a la Justicia como valor absoluto está fuera de su alcance, trata de acercar la sociedad a este valor. Así el acto justo es aquel que va conforme a los valores morales que una sociedad acepta y que una persona realiza según su entendimiento, posibilidades y necesidades.
Toda sociedad tiene un espacio amplio de asimetrías, interdependencias e imperio de la ley del más fuerte, del dominante. Por ello la moral, la ética y la justicia procuran establecer espacios de equidad en que los actos justos tengan mayores probabilidades de prosperar.
La libertad de hacer y ejercer el poder, debe ser moderada por una visión justa, que estime las condiciones de quienes se encuentran en desventaja, ya sean personas, grupos e incluso países.
En nuestro ámbito personal, estimar lo que es justo y realizar acciones justas debe considerar al menos tres aspectos: el bien de las personas (sus posibilidades, necesidades, grado de felicidad), la reflexión (que implica nuestro compromiso de prepararnos para conocer y comprender mejor el ejercicio de los valores morales) y las circunstancias (bajo que condiciones y con qué recursos se dio la situación o comportamiento).
Buscar el equilibrio
Una figura famosa representa a la justicia. Se trata de una mujer que lleva los ojos vendados y porta una balanza con sus dos platos en equilibrio. Los ojos vendados significan que, sin importar de quién se trate (sin tomar en cuenta su raza, su religión o su lugar en la sociedad), todos deben recibir lo que les corresponde.
La balanza indica que la decisión no debe inclinarse a favor de una persona y en contra de otra. La injusticia ocurre cuando un plato se inclina más que el otro. Por ejemplo: es injusto que una persona trabaje mucho y le paguen poco, pero también lo es que trabaje poco y le paguen mucho. La injusticia aparece en la vida diaria cuando le negamos a alguien lo que consiguió con su esfuerzo. También aparece en la sociedad cuando hay personas que no tienen casa ni ropa, mientras otras cuentan con más de lo necesario para vivir.
Cómo desarrollar la justicia
El valor de la justicia se desarrolla cuando:
  • Doy apoyo personal o posibilito el acceso a recursos que necesitan mis semejantes para desarrollarse plenamente.
  • El logro de toda meta está condicionado a no dañar las potencialidades individuales.
  • Facilito la expresión individual y apoyo la democracia.
  • Valoro y respeto la justicia de la autoridad social, aún en contra de mis intereses personales.
  • Participo e influyo para que la justicia este presente en la decisiones que afectan a los demás.
Viviendo el valor
El valor de la justicia se refiere a la concepción que cada época o cultura han tenido de lo que es bueno para todos. Su fin práctico es reconocer lo que le corresponde y pertenece a cada cual hacer que se respete ese derecho, recompensar su esfuerzo y garantizar su seguridad. No se limita a los casos que se tratan en los tribunales, aparece en la vida diaria como un factor del que se derivan relaciones más equilibradas y respetuosas, así como el bienestar de la sociedad en su conjunto.
A cada quien, lo que merece
Estamos rodeados de personas, y nosotros formamos parte del mundo de ellas. Por el hecho de existir a cada una le corresponde vivir en buenas condiciones. Es justo que tenga alimentos, un hogar y la oportunidad de hacer lo mejor de su vida, según su inclinación. Para lograrlo tiene que esforzarse. La justicia consiste en garantizar que el resultado del esfuerzo se respete.
Por ejemplo, si ganamos la competencia de natación, es justo que nos den la medalla. Para que haya justicia nosotros debemos reconocer las ilusiones, el esfuerzo y los resultados de los otros. Si otra persona llegó a la meta antes que nosotros es justo que ella, y no nosotros, reciba la medalla. Cuando existen dudas sobre lo que corresponde a cada quien, hay reglas y leyes para decidirlo. Debemos procurar que se apliquen.
Decálogo de la justicia
  1. La justicia es actuar con equidad.
  2. Por la justicia se logra el sentimiento de felicidad de quien da y quien recibe.
  3. La equidad es un requisito de la justicia para otorgar a cada quien según sus méritos.
  4. En la justicia se encuentra el desarrollo de toda la sociedad, trasciende el egoísmo.
  5. El abuso del poder significa la muerte de la justicia.
  6. La corrupción da vida a la injusticia y la vende al mejor postor.
  7. La apariencia de justicia, engaña la vista, pero quien comprende reconoce este valor.
  8. La justicia resplandece ante lo injusto; pero nos obliga a sacrificar algunas conveniencias.
  9. No podemos cambiar todo lo injusto pero si aspirar a cambiar lo posible de nuestra conducta.
  10. Ser justo significa decidir a favor propio, de las personas y la naturaleza.
Para la vida diaria
Todos queremos tener acceso a lo mejor, por ejemplo, ganar un concurso u obtener un buen empleo. La justicia permite que las personas que se han esforzado en lograrlo lo consigan.
En situaciones comunes (como cualquier juego o la conducción de un vehículo) seguir las reglas garantiza el orden y la seguridad.
Si dos personas juntan su dinero para comprar un objeto, es recomendable procurar que cada una reciba la parte que le corresponde.
Aunque tengamos prisa para realizar nuestras actividades cotidianas debemos respetar el turno de cada quien.
Qué implica la justicia en nuestra familia
  • Decidir a favor de la justicia, aún sacrificando el “orden”. Esto es considerar las circunstancias y posibilidades de las personas, no solamente el hecho.
  • Evitar la discriminación, favoreciendo la integración de todos los miembros de la familia, en la medida de sus alcances, a la vida familiar.
  • Ejercitar siempre la equidad, distinguiendo y procurando decisiones justas para todos, pero según sus condiciones y circunstancias.

¿Qué implica la justicia en nuestra vida diaria? Explica.

sábado, 14 de junio de 2014

"LA HONESTIDAD"


¿Qué mensaje te da el vídeo? Explica

Lectura: "La Honestidad"

Con toda seguridad, una de las cualidades que más buscamos y exigimos de las personas es la honestidad. Este valor es indispensable para que las relaciones humanas se desenvuelvan en un ambiente de confianza y armonía, pues garantiza respaldo, seguridad y credibilidad en las personas. 

No debemos olvidar que, los valores deben primero vivirse personalmente, antes de exigir que los demás cumplan con nuestras expectativas.


Recordemos que el valor de la honestidad:
Es una forma de vivir congruente entre lo que se piensa y la conducta que se observa hacia el prójimo, que junto a la justicia, exige en dar a cada quién lo que le es debido.

La persona que es honesta puede reconocerse por:
- Ser siempre sincero, en su comportamiento, palabras y afectos.
- Cumplir con sus compromisos y obligaciones al pie de la letra, sin trampas, engaños o retrasos

voluntarios.
- Evitar la murmuración y la crítica que afectan negativamente a las personalidad de los demás.

- Guardar discreción y seriedad ante las confidencias personales y secretos profesionales.
- Tener especial cuidado en el manejo de los bienes económicos y materiales.

Parte importante de nuestro esfuerzo personal para mejorar este valor, es reflexionar en nuestra actitud habitual hacia la honestidad:
- ¿Aprovecho el tiempo trabajando con intensidad? y profesionalmente evito aparentar ocupación para

no recibir llamadas de atención?
- ¿Cumplo con la promesa de no revelar confidencias recibidas, sean personales o profesionales?

- ¿Evito aprovecharme de la ignorancia, el descuido, las debilidades o el exceso de confianza de los

demás?
- ¿Devuelvo con oportunidad y en buen estado, todo lo que he recibido en préstamo?

- ¿Reparo el daño causado a los bienes ajenos por mi descuido o pereza?
- ¿Rechazo toda murmuración o comentarios que afecten a la reputación de los demás? 
- ¿Procuro hablar siempre bien de las personas?
- ¿Es mi comportamiento igual con todas las personas y en todo lugar?

Para vivir con más cuidado y esmero el valor de la honestidad, es de gran utilidad poner en práctica las siguientes acciones:
- Debes ser fiel a tus promesas y compromisos por pequeños que puedan parecer.



- Lleva con claridad el manejo que haces del dinero, sin buscar quedarte con una parte alterando las

cuentas, inventando gastos o argumentando extravíos.

- Si adquieres una deuda págala con oportunidad. No te escondas ni te molestes por el cobro, pues en
justicia debes cumplir con ese compromiso.

- Aléjate de la pereza y cumple con tus deberes, así no tendrás necesidad de dar pretextos o mentir
para encubrir tu falta de responsabilidad.

- Habla siempre con la verdad. No inventes ni exageres cosas sobre tu persona o sobre los demás. Lo
mismo ocurre ante los problemas, situaciones laborales o de la vida cotidiana.

- No reveles aspectos negativos de la personalidad de los demás, aunque no te hayan pedido guardar
el secreto, pues podrías caer en la murmuración, calumnia o difamación.

- Acepta serenamente los errores y fallas que has cometido, así como sus consecuencias; rectifica, y
si es necesario, pide disculpas.

- Evita criticar negativamente las normas que existen en tu trabajo, la escuela o cualquier lugar, con
personas ajenas y con poco conocimiento de las circunstancias. Dirígete al encargado, directivo o autoridad correspondiente.

- No tomes ni utilices los bienes ajenos sin la aprobación del legítimo propietario, aunque exista mucha
confianza.

- Utiliza con propiedad los instrumentos de trabajo que están bajo tu responsabilidad.


- Demuestra respeto y fidelidad a tu cónyuge, evitando cualquier forma de coquetería o excesiva

confianza con personas del sexo opuesto. El engaño también es incorrecto en el noviazgo.

La persona honesta, por sí misma, es garantía de fidelidad, discreción, trabajo profesional y seguridad en el uso y manejo de los bienes materiales.


Por el comportamiento serio, correcto, justo, desinteresado y con espíritu de servicio que adquirimos mediante la honestidad, esta se convierte en uno de los valores más importantes para el perfeccionamiento de nuestra personalidad.

Cuando un ser humano es honesto se comporta de manera transparente con sus semejantes, es decir no oculta nada, y esto le da tranquilidad. 

Quien es honesto no toma nada ajeno, ni espiritual ni material: es una persona honrada.

Cuando se está entre personas honestas cualquier proyecto humano se puede realizar, y la confianza colectiva se transforma en una fuerza de gran valor.

Ser honesto exige coraje para decir siempre la verdad, y obrar en forma recta y clara.

«PARA SER HONESTOS»

a.- Conozcámonos a nosotros mismos.

b.- Expresemos sin temor alguno lo que sentimos ó pensamos.

c.- No perdamos nunca de vista la verdad.

d.- Cumplamos nuestras promesas.

e.- Luchemos por lo que queremos jugando limpio.

«LA DESHONESTIDAD»

Cuando alguien miente, roba, engaña ó hace trampa, su espíritu entra en conflicto, la paz interior desaparece y esto es algo que los demás perciben porque no es fácil de ocultar.

Las personas deshonestas se pueden reconocer fácilmente porque engañan a los otros para conseguir de manera abusiva un beneficio.

Es muy probable que alguien logre engañar la primera vez, pero al ser descubierto será evitado por sus semejantes ó tratado con precaución y desconfianza.

«OBSTÁCULOS PARA LA HONESTIDAD»

a.- La impunidad que demuestra que se pueden violar las leyes y traicionar los compromisos sin que ocurra nada.

b.- El éxito de los "vivos" y los mentirosos, que hacen parecer ingenuas a las personas honradas y responsables, pues trabajan más y consiguen menos que aquellas que viven de la trampa.

c.- La falta de estímulos y reconocimientos a quienes cumplen con su deber y defienden sus principios y convicciones a pesar de las dificultades que esto les pueda acarrear.

¿Por que´al honestidad es un valor fundamental en las relaciones humanas? Argumenta

jueves, 5 de junio de 2014

"LA ÉTICA CÍVICA PARA LA VIDA EN DEMOCRACIA"



1. ¿De que manera la democracia ayuda a tener una mejor manera de vivir?

Lectura : "La Democracia como estilo de vida"
La democracia, más que una forma de gobierno, es, fundamentalmente, una forma de vivir asociados que construimos en el día a día. No es un asunto exclusivo de políticos y funcionarios, sino, más bien, es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros sin distinción alguna.
Eduardo León (2001) sostiene que “No hay país democrático si no hay una cultura democrática, es decir, si su gente no es democrática”, toda vez que las distintas formas de relacionarnos influyen en el clima social en el cual vivimos. Así, pues, es importante tener presente que las relaciones interpersonales que se dan en la realidad deben estar basadas en la confianza, ya que ésta propicia la colaboración, el encuentro y búsqueda del bien común. En este sentido, el Instituto Bartolomé de las Casas (2005) afirma que “en un ambiente de desconfianza, de inseguridad y conflicto permanente, no podremos solucionar los problemas de nuestra comunidad”.
Para que la democracia sea algo más que un conjunto de normas y leyes, para que sea algo más que las instituciones políticas y para que se transforme en un estilo de vida de la sociedad, requiere de personas que no solo se digan democráticas, sino que se comporten respetando los valores del modelo democrático. A lo largo de nuestra vida, mediante la educación que recibimos, vamos construyendo y viviendo los valores desde diversas expresiones culturales. “Si bien hay muchas maneras de entender los valores, podemos decir que estos son estándares o criterios interiorizados con los que juzgamos el mundo” (Frisancho y León, 2002:16).
Los valores democráticos, Justicia, Respeto, Tolerancia e Igualdad son valores universalmente compartidos. La interiorización y el ejercicio de este grupo de valores permite el desarrollo personal, así como enjuiciar la realidad y comportarse respetando los derechos y libertades de todos los demás, contribuyendo al desarrollo sostenible y a la mejora de la vida en comunidad.
En los tiempos actuales, es indispensable lograr desarrollar un proceso de consenso sobre los valores comunes que deben servir de fundamento y orientación a la vida de la sociedad.
Los valores democráticos más aceptados podrían ser: Justicia, Paz, Veracidad, Equidad, Respeto, Tolerancia, Solidaridad, Generosidad, Responsabilidad, Honestidad, Imparcialidad, Voluntad, Participación, Cooperación, Compromiso y Coherencia.

1. ¿Por qué es importante tener un estilo de vida basada en la Democracia?